La mayoría de las ventas no se retrasan por el precio, sino por los papeles. Un comprador, y más aún uno que llega del extranjero, decide antes cuando todo está claro desde el principio.
1. Escritura de propiedad
Es el documento que acredita que la casa es tuya. Si no encuentras la copia, la notaría que la firmó puede darte una.
2. Nota simple del Registro de la Propiedad
Dice quién es el titular y si la casa tiene cargas, como una hipoteca o un embargo. Se pide online y es lo primero que mirará el abogado del comprador.
3. Certificado de eficiencia energética
Es obligatorio para anunciar la vivienda: la etiqueta tiene que aparecer en el anuncio. Lo emite un técnico tras visitar la casa.
4. Último recibo del IBI
Confirma que el impuesto municipal está pagado y sirve para conocer el valor catastral.
5. Certificado de la comunidad de propietarios
El administrador certifica que estás al corriente de pago. Sin él, la notaría no firma.
6. Cédula de habitabilidad o licencia de primera ocupación
Depende de la comunidad autónoma: en algunas es obligatoria para vender, en otras no. Conviene comprobarlo antes.
7. Inspección técnica del edificio
Si el edificio tiene obligación de pasarla, el comprador querrá saber si está al día y si hay obras aprobadas.
Nuestro consejo
Reúnelo todo antes de publicar la casa. En BOREA revisamos la documentación contigo en la primera visita y te decimos qué falta, para que nada frene la venta cuando aparezca el comprador.

